Renacer al amor

Fieles
católicos
divorciados
 y 
vueltos a casar.

El Papa Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, se ha preocupado particularmente por los matrimonios en situación irregular.

Los convoca para que no se consideren separados de la Iglesia y los invita a participar de la vida de la Iglesia.

Por eso y atendiendo  ese llamado es que con los brazos abiertos los esperamos a todos.

Coordinadora: Eloísa de Zambianchi
Tel 4489-0025
eloisa2@speedy.com.ar

FIELES CATÓLICOS DIVORCIADOS VUELTOS A CASAR

¿Qué lugar ocupan dentro de la Iglesia Católica?

Exposición y charla abierta:
bulletPbro. Augusto Zampini Abogado – Lic. En Teología Moral

Centro Diocesano de formación para laicos “Dr. Enrique Shaw”

Lugar: Parroquia Catedral de Morón - Belgrano 351 – Morón
Fecha: Sábado 5 de Julio -
9 a 12hs

Info: mlopez6@hotmail.com - claritacorti@hotmail.com - eloisa2@speedy.com.ar
 

Encuentro del sábado 12 de agosto 2006

Salmo 39 (38), 8

Señor, ¿qué ilusión me queda? Toda mi esperanza eres Tú.

A veces sentimos que los problemas nos agobian, y algunas otras nos vamos alejando del camino del Señor. Notamos que nuestro camino por momentos se hace pesado, incluso tedioso.

Pero en Dios se trata de esperar. Esperar es tener la confianza en vistas a un bien que ya existe pero que nosotros todavía no vemos. Esperar significa vivir en esa confianza y en esa alegría.

Pero el Salmo dice “mi esperanza eres Tú señor”.
Esperar en Dios es el único esperar totalmente sólido y seguro. Sólido, porque Dios no es un bien, sino que es “el bien”. Es la fuente y la plenitud de todo bien. Y seguro, porque Dios es fiel y no nos decepciona nunca.

El salmista que dice “mi esperanza eres tú Señor”, seguramente era un hombre de condición particular, debido a que Dios había ido a su encuentro y había actuado en él.
Y porque Dios particularmente fue hacia él, también de manera particular el salmista lo ha experimentado.

Y el salmista hoy nos invita a repetir junto con él: “mi esperanza eres tú Señor” para que nosotros junto con él podamos decir y sentir lo mismo.

Cuando un hombre se consuela quiere decir que en las preocupaciones y temores de su vida, busca, encuentra y aplica algún argumento o medio para apaciguarse.
Pero consolarse no es lo mismo que esperar en Dios. Más bien uno se consuela mientras no se ha dado cuenta que hay que esperar en Dios. Consolarse es subsistir, y una vida a base de consuelos es una vida falsificada por sustituciones de ayuda provisional, pasajeras. Podemos consolarnos con un cigarrillo, o mirando la t.v., o escuchando música, o tal vez escuchando a un amigo. Y sin desdeñar los beneficios de estos consuelos, notamos que pasado un tiempo se encuentra uno de nuevo a sí mismo y con su antigua miseria.

Pero Dios es nuestra ayuda y nuestra salvación. Desde toda la eternidad el Señor quiere tratar con cada uno de nosotros, llamándonos por nuestro propio nombre. Porque en verdad nuestra vida no está en nuestras manos sino en las del Señor. Y así será si le podemos reconocer como nuestro Rey, nuestro salvador, porque Él es nuestra justicia y nuestra paz.

Entonces recibiremos la luz para poder ver en medio de las tinieblas, seremos corazones alegres que se abrirán gozosos a través del camino de la desesperanza.

Si confiamos en Dios seremos verdaderamente consolados. El consuelo que nosotros no nos podemos procurar, se nos dará como regalo, como don, como rayos del único consuelo.

Fraternalmente
Eloisa de Zambianchi
eloisa2@speedy.com.ar
 

Encuentro del sábado 8 de abril 2006

Una vez más, unidos en Cristo Jesús, y junto a los matrimonios en nueva unión nos encontramos para compartir y reflexionar una breve lectura del Evangelio de San Marcos. Nuestro propósito ha sido el de destacar el versículo de Mc 12, 30: “Amarás al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas”.

Este versículo lo reflexionamos desde el lugar y situación particular que cada persona esté transitando. El “amarás” es una invitación a realizar y plenificar cada día. Tal vez no podamos amar con la intensidad que lo hacen los santos, pero si iniciar el camino del “enamorarnos de Dios”.

Para poner el acento en amar con todo el corazón, toda el alma, y todas las fuerzas, es necesario quitar todo vestigio de sensiblería. Se trata de una entrega total y confiada de nuestra parte. Entonces todo nuestro ser y nuestro existir; aún en medio de contratiempos y dificultades, se empapará del Amor original y originante. Amor incondicional que se dona y que espera nuestra respuesta.

Desde el momento en que nos introducimos en ese camino del “Amor”, todo lo demás se nos dará por añadidura.

Fraternalmente.
Eloísa

Encuentro del sábado 20 de noviembre de 2004

El sábado 20  de noviembre nos reunimos y compartimos la lectura de la carta de San Pablo a los romanos (12,12-26).

Reflexionamos acerca de la Iglesia como cuerpo de Cristo, y que por el hecho de ser bautizados somos parte de ese cuerpo. Si al cuerpo le faltasen algunos de sus miembros, el cuerpo se resentiría. Así mismo la Iglesia en cuanto a los bautizados, cualquiera sea su estado; divorciados, divorciados vueltos a casar, sufre si alguno de sus miembros no está inserto.

Por otro lado tuvimos en cuenta la aceptación de los propios límites, y precisamente el intento de buscar a Dios allí mismo. La pobreza radical se manifiesta en el límite fisiológico, en el psicológico y en el moral. Si hemos transitado por una separación, seguramente cargamos con un gran dolor.

Ciertamente si sufrimos, pedimos ser liberados del mal. Pero también en el reconocimiento de la “noche interior” es donde nos reconocemos débiles y necesitamos del favor de Dios.

Se trata de dejar que el Espíritu Santo abrace nuestras historias y tener presente que justamente, Dios mismo ha manifestado todo su poder en la debilidad de la cruz. En el acontecimiento pascual, por el poder del Padre manifestado en el Hijo se nos hace presente la salvación. Y nos invita a una transformación que hace posible una nueva vida, que nos llena de fortaleza, de esperanza y de fe.

Encuentro del sábado 21 de agosto de 2004

Nos reunimos una vez más con la alegría y el gozo del encuentro.

Compartimos la lectura de la homilía del obispo de Puerto Iguazú, en el marco del año Internacional de la Familia, extraído del libro "Separados en nueva unión", de Silvia y Jorge Casrello, edic San Pablo, 2002.

Notamos el valor con que el obispo asume este tema de modo tan puntual. Resulta un texto fortalecedor porque hay gente que se preocupa por esta temática y nos hace sentir acompañados.

Dice que nadie se casa la primera vez para luego separarse, pero a veces la convivencia se hace difícil.

Puntualiza en que la verdadera unión se fundamenta en el amor, y a veces podría resultar que en el primer matrimonio no hubo verdadero amor.

Pero sí puede haber verdadero amor en la nueva pareja. Y como Dios es amor, ese amor se derrama y bendice la nueva unión.

Señor,
Tú conoces el corazón de cada uno de nosotros
y sabes las luchas y las pruebas y las heridas
que han marcado la vida de nuestras parejas,
entre las cuales nos contamos.
También conoces los fracasos del amor.
Sólo tú puedes medir
lo que en nosotros hay de pecado
y lo que hay también de generosidad y fidelidad
y que ha marcado nuestras vidas.
Sólo tú puedes comprender el camino que,
por encima del fracaso, nos ha llevado
a encontrar y acoger un amor auténtico.

Sabemos que tenemos necesidad
de tu misericordia:
¿Quién puede creerse dispensado
de tender sus brazos hacia ti?
Y creemos que este amor del que hoy vivimos
es en verdad una parte,
por muy pequeña que sea,
de tu propio amor.

Tenemos necesidad de compartir nuestra fe
con nuestros hermanos.
Tenemos necesidad del pan
que manifiesta nuestra esperanza
y da fuerzas para vivir conforme a la palabra.

Te pedimos Señor,
que nos hagas sitio en la mesa
en la que tú reúnes a tus amigos:
tú que escuchaste el ruego de la cananea,
tú que amas sin condiciones
y no te vuelves atrás,
tú a quien queremos amar siempre.
Amén

oración de Michel Legrain

 

Encuentro del sábado 15 de mayo 2004

Compartimos la lectura de la carta a los Gálatas 6,13-25. Tras una breve reflexión, llegamos a la conclusión que Dios nos ayuda y que si tenemos fe estamos preparados en la adversidad. Dios siempre está dispuesto a ayudarnos. 
Dios nos hace libres, y por esa libertad realizamos elecciones y renuncias. Nos invita a ser portadores de la palabra con entrega y con amor ejemplar. Buscamos la luz de Dios porque nos enseña el camino, y también es cierto que las sombras descubren nuestras almas.
Surge la pregunta: ¿amar es pecado?. Sabemos que no. Dios conoce a fondo nuestros corazones, las razones y circunstancias que mueven nuestras opciones. Lo importante es tener en cuenta que el amor siempre suma, nunca resta y que siempre tenemos que estar dispuestos al perdón y a la donación.

Encuentro del sábado 24 de mayo

compartimos un nuevo encuentro. Se leyó el cuento "Morir en la pavada" de Mamerto Menapace, reflexionamos acerca de la enseñanza del cuento y sacamos conclusiones que dejamos impresas en una cartulina que quedó expuesta en el templo.

También decidimos buscar un nombre para que nuestro grupo sea identificado, y por decisión de la mayoría seremos reconocidos como "Renacer al amor"

Encuentro del 5 de noviembre 2003

El miércoles 5 de noviembre pasado nos reunimos y recibimos la visita de la Lic CRISTINA RICART. Preparó un tema que permitió una profunda reflexión y fue desarrollado en medio de una amenizada participación de todos los presentes. 

"Una nueva oportunidad de amor y de amar" movilizó a plantear diversas temáticas de la pareja.

La Lic partió de la experiencia del dolor moral o espiritual que se da en algún momento de la vida. Pero el ser humano està siempre en una permanente búsqueda de felicidad. A veces es posible vivir como se quiere, otras como se puede. Pero se trata de aferrarse a la vida y a la posibilidad de ver los sueños concretados. Claro que entran los sentimientos, las emociones y la posibilidad de amar y de ser amado.

La felicidad, el sufrimiento y el amor son los tres compañeros en la vida de toda persona. Pero no tenemos que dejar de tener en cuenta que Cristo es el camino, la verdad y la vida.

La pregunta es si ¿puedo ser yo mismo en esta situación? Porque hay veces que aparecen condicionamientos que no nos permiten ser nosotros mismos. Lo importante es dejar de lado el acartonamiento y manifestar la espontaneidad que nace de nuestra interioridad.

Algunas veces hay que cerrar historias, pero también se pueden abrir otras. Apostar hacia adelante fundados en la esperanza y en el amor.  Al volcar los talentos, los carismas personales, podemos hacer que valga la pena que la vida sea vivida.

Cada caso es particular, dieferente. Algunas parejas no tienen hijos, otras tienen del matrimonio anterior y también pueden tenerlos en común. A veces aparecen conflictos, celos, resquemores. Para aceptar, en vez de cargar, hay que abrazar la cruz. Lo creativo es dar siempre nuevas oportunidades y afrontar con dignidad las situaciones que nos pueden tocar vivir.

Se trata de vivir la pareja como nuevo retoño, nuevo brazo de amor, en definitiva un nuevo amor. Y vivirlo siempre con los pies en la tierra y el rostro de cara al cielo.

Agradecemos sinceramente a Cristina su tiempo, su calidez y las reflexiones que ha compartido con tanta generosidad!

Encuentro del día 13 de agosto

El pasado miércoles 13 de agosto el padre Carlos Baccioli ofreció una charla referente a la posibilidad de nulidad matrimonial.
Nos informó acerca de las causas canónicas por las cuales se puede llevar a cabo esta posibilidad, teniendo en cuenta los impredimentos, los defectos de forma canónica, falta o vicio del consentimiento y las razones en referencia a cuestiones psicoéticas y/o psicopatológicas.
También puso en nuestro conocimiento cómo y donde se puede iniciar este trámite, sus costos y duración.
Como fue un encuentro numeroso y muchas las preguntas de los presentes, oportunamente informaremos un nuevo encuentro con la misma temática para el mes de septiembre.
Desde ya nuestro profundo agradecimiento al padre Carlos Baccioli y le saludamos hasta el próximo encuentro.

Encuentro del día 18 de junio
A los fieles católicos divorciados y fieles católicos vueltos a casar:

En el seno de la familia se ha de reflejar el misterio de la interioridad de la propia vida de dios. Una única realidad divina en la que subsisten tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que se comunican amorosamente entre sí.

La familia es también una unidad misteriosa que tiende al amor como vínculo de unión.

El domingo 8 de junio la iglesia celebró la fiesta de Pentecostés.

Aprovechando este tiempo litúrgico el padre Juan Bojectic disertó acerca del accionar del Espíritu Santo en la vida de las familias cristianas.

Encuentro del día 7 de mayo
Compartimos un encuentro con el padre Raúl Trotz que nos recordó la exhortación del Papa Juan Pablo II acerca del llamado a la santidad.
Puntualizó en que para ello no hay un camino único, sino que cada persona tiene un recorrido propio y diferente, y no pocas veces ese camino se presenta en medio de una historia complicada.
Se trata de intentar ser santo con lo vivido, aún en medio de los fracasos. Si hemos tenido una experiencia frustrada, hoy tengo esta pareja, con estos hijos, con nuevos desafíos, pero con el impulso esperanzador de caminar hacia delante.
No es cuestión de encerrarnos en el pasado y ahogarnos en la culpa de los otros o en la propia. La receta está en amar más. Perdonar las ofensas del pasado, atender y amar a los hijos del matrimonio anterior, amar y disfrutar la nueva pareja y los hijos que han llegado.
El creyente que comprendió la esencia del cristianismo sabe que lo mejor está adelante, nunca atrás. Dios proveerá nuevas oportunidades para reconstruir la propia vida y reconstruir la de los otros. Por esto mismo no hay que permitirse bajar los brazos. El camino en la fe ha de ser vivido con la esperanza abierta al futuro.
Pocas cosas suelen ser mas importantes que la familia, pero de ella puede brotar lo mejor o tal vez no. Hay un momento en la vida en que un dolor no desplaza a otro, sino que se suma. Y es muy difícil ser mejor sin la ayuda de los demás.
Hay grandes maestros de la vida espiritual, sacerdotes y laicos. Y es bueno recurrir a ellos en busca de orientaciones frente a las actitudes difíciles de la vida.
El prevenir, el pedir ayuda implica un acto de humildad. Es una manera de adelantarse a las crisis.
Lo importante es no excluirse y sobre todo sentir a Dios muy cerca en todo momento. Aún en medio de los avatares de la vida, la propuesta es aspirar a la santidad.
Gracias Padre Raúl por este mensaje tan alentador!