La antigua ermita se trataba de una construcción endeble, con paredes de adobe y techos de espadaña cortada. Este primer oratorio, además de servir a sus funciones religiosas, fue un atalaya donde los colonos podían refugiarse de los ataques sorpresivos de los aborígenes. La parroquia fue un lugar de parada obligada para los viajeros que pasaban por las rutas que unían en esa época a Buenos Aires con la provincias de Cuyo y el Alto Perú. Los viajeros que se detenían en el lugar entraban a la ermita para encomendarse a la virgen y pedirle un buen viaje. Este primitivo oratorio fue durante varios años la única iglesia del pago y hasta allí llegaban sacerdotes, misioneros de las órdenes jesuítica, mercedaria y franciscana para impartir los sacramentos. En 1769 se creó el vicecurato de Nuestra Señora del Camino y el 10 de diciembre de 1776 comenzó a funcionar la nueva iglesia con el nombre de Nueva Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción y Buen Viaje. El edificio contaba con cinco tirantes en el techo, un pórtico y una torre que sobresalía en el pequeño poblado. La construcción del actual edificio comenzó en 1868. Las obras continuaron hasta 1885, cuando se terminaron las torres. El arquitecto Manuel Raffo proyectó este templo, de estilo renacentista colonial. En el siglo XIX, junto a la iglesia se instaló el cementerio. La parroquia quedó en el centro mismo del curato y el lugar de mayor tránsito.
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