El día del Señor

"La Iglesia, desde la tradición apostólica que tiene su origen en el mismo día de la resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho dias, en el día que se llama con razón `día del Señor´ o domingo"  Conc. Ecum. Vat. II, SC 106
Juan Pablo II, en su Carta Apostólica Dies Domini ("El día del Señor"), reflexiona sobre el sentido del domingo y subraya las razones para vivirlo como verdadero Día del Señor.
Dice que "este es un día que constituye el centro mismo de la vida cristiana" y nos invita a no tener miedo de dar nuestro tiempo a Cristo (cf. DD 7). Nos pide que "abramos nuestro tiempo a Cristo para que él lo pueda iluminar y dirigir" porque el tiempo ofrecido a Cristo nunca es tiempo perdido, sino más bien ganado para la humanización profunda de nuestras relaciones y de nuestra vida.
"En realidad, toda la vida del hombre y todo su tiempo deben ser vividos como alabanza y agradecimiento al Creador. Pero la relación del hombre con Dios necesita también momentos de oración explícita, en los que dicha relación se convierte en diálogo intenso, que implica todas las dimensiones de la persona. El día del Señor es, por excelencia, el día de esta relación en la que el hombre eleva a Dios su canto, haciéndose voz de toda la creación." (DD 15)